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Si, en los últimos años en Venezuela hemos llegado a tal degeneración que hasta bautizo malandro tenemos. ¿y cómo es eso? Les explico:
Es triste ver como las autoridades elaboran sus hipótesis para determinar algunas posibles causas del exceso de agresiones y homicidios que se dan en el país; ante tales hechos, una de las causas que mas justifican tales hechos tan abominables son las erradas políticas económicas desarrolladas en nuestra nación, esa es una de las causales; y la otra es el abandono de los padres en cuanto a afecto y atención de sus propios hijos colocándolos como carnada de la delincuencia “organizada”. Así lo certifican las hipótesis después de conjeturar sobre los móviles.
Y el caso es que los jefes de la mafia “ordenan”, y los sequitos cumplen: captan al joven, lo alimentan de valor y sinergia ante lo deplorable, le llenan el “ego dentro del submundo” y después lo motivan “al reto de demostración valentía”. Sea hombre o sea mujer pero que sea joven.
Y es así como lo llevan a la calle bajo el imperativo de demostrar “su valor ante lo atroz”. Y le motivan como gracia irreverente a asesinar o destruir “al azar” a vidas humanas, o a traficar con lo ilicito. Ese es el bautizo!!!
Después de tan semejante y diabólico acto propio de las sociedades en decadencia, comienza la otra historia de coerción y extorción ante el nuevo victimario/sicario, obligándolo a pertenecer a las bandas de maleantes que pululan adueñándose de las calles venezolanas. Algunas de ellas incluso, con protección policial!
El nuevo “bandido se hace antisocial” conviviendo dentro de la sociedad pero preparado sin escrúpulos para cumplir “la vuelta ordenada” y asesinar sin piedad ni misericordia al objetivo impuesto. De no cumplir, sin darse cuenta pasa de victimario a víctima. Eso es lo que llaman los cobardes del CICPC: “ajuste de cuentas”, cuando en realidad esa víctima final, paso a ser victimario en su periplo, iniciándose como victima de un sistema podrido que acaba y descuida los principios y valores éticos de la autentica familia venezolana.
El bautizador no tiene escrupulos, y puede pasar como verdugo a ser víctima final de su iniciado bautizado. Son los antivalores que se infiltran en nuestros entornos. Por eso se conoce a hurtadillas como el bautizo inicial, que no es otra cosa que la iniciación al malandraje, o visto de otra manera, es el bautizo malandro.
@AmenhotepPlanas